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El control político de la Justicia

24 de agosto de 2014

El candidato que suscita más rechazo presidirá la principal sala del Supremo.

Marchena, avalado por Justicia, aventaja a Colmenero, preferido de los jueces.


Gallardón y Marchena
Salvo sorpresas de última hora harto improbables, la suerte está echada: Manuel Marchena Gómez, fiscal de carrera, magistrado del Tribunal Supremo desde hace siete años, será el elegido para ocupar durante los próximos cinco años la presidencia de la Sala Segunda de lo Penal del alto tribunal que quedará vacante el próximo 11 de septiembre por jubilación del actual titular, Juan Saavedra Ruiz.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ya ha convocado para ese mismo día a los tres aspirantes que se han postulado formalmente para el cargo -Cándido Conde-Pumpido, Miguel Colmenero y Manuel Marchena- para que expongan ante la Comisión Permanente sus méritos y sus respectivos programas de gobierno, pero este examen será un mero trámite porque, según fuentes de la máxima solvencia, el nombre que será propuesto al pleno es el de Manuel Marchena Gómez. Aseguran que es la apuesta firme del ministro Ruiz-Gallardón y su secretario de Estado, Fernando Román. Además sería visto con muy buenos ojos por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, ya que lo consideran «un hombre de la casa».

Sin consenso


De los tres candidatos, Manuel Marchena es el que menos se presta al consenso. Entró en la Sala Segunda del Supremo hace siete años, en la cuota de los conservadores para compensar la entrada de Luciano Varela que llegó en el mismo paquete, pero con el apoyo de los progresistas. En el mundo judicial está muy señalado. Se le considera un hombre «muy estridente», que por donde pasa se hace notar.

Su perfil podría no ser el preferido por Carlos Lesmes, el actual presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, pero las aludidas fuentes reconocen que su nombre viene impuesto desde más arriba.

La otra opción que tenía la mayoría conservadora del CGPJ y que, según fuentes del alto tribunal, sería la que concitaría una mejor acogida en el seno de la sala a presidir es la de Miguel Colmenero Menéndez de Luarca. También es fiscal de carrera, desde 1976, y magistrado de la Sala de lo Penal desde el 2002, después de ejercer como fiscal del alto tribunal durante cuatro años, con lo que tiene más antigüedad en este tribunal que Marchena Gómez.

Miguel Colmenero es menos conocido, tiene un perfil más discreto, por tanto, más dialogante, con buen currículo y, según distintas fuentes, sería un fiel continuador del modelo de gestión del hasta ahora presidente, Juan Saavedra.

El candidato sorpresa


El tercer aspirante a la presidencia de la Sala de lo Penal, que presentó su candidatura a última hora, es el gallego Cándido Conde-Pumpido Tourón, fiscal general del Estado durante los dos Gobiernos de Zapatero. Es el que tiene menos posibilidades de ser elegido.

Cuenta a su favor el que es el magistrado más antiguo de la sala -como tal ocupará la presidencia en funciones a partir del cese de Juan Saavedra-, tiene experiencia gubernativa, pero no es santo de la devoción de su paisano Mariano Rajoy.

Según fuentes judiciales, el nombre de Conde-Pumpido suscita tanto rechazo entre los conservadores como el de Marchena Gómez entre los progresistas.

Por otra parte, ni siquiera tiene garantizado el apoyo de los progresistas del Consejo, que son minoría y, además, están divididos.





El tribunal que decide la suerte de los aforados




De las cinco salas en las que se divide el Tribunal Supremo, la segunda, la de lo Penal, conforma el núcleo duro. Es el órgano constitucionalmente competente para enjuiciar a los diputados, senadores y miembros del Gobierno, y por ello es la única sala mencionada específicamente por la Constitución Española de 1978, que le atribuye competencias exclusivas en esta materia, a diferencia de la Constitución de la República que atribuía la competencia para el enjuiciamiento de los altos cargos del Estado al Tribunal de Garantías Constitucionales.

Como tal será la que en septiembre, nada más empezar el año judicial, tendrá que decidir qué hace con la exposición razonada que le remitió la titular del Juzgado de Instrucción número seis de Sevilla sobre el fraude de los ERE en Andalucía que afecta a 201 imputados, entre ellos dos ex presidentes de la Junta de Andalucía, y a otros siete aforados más por su actual condición de diputados y/o senadores.

La resolución no será tarea fácil, ya que la pretensión de la instructora es que asuma el Supremo el juicio de todos los imputados, argumentando que de no hacerlo los mismos hechos van a ser juzgados en diferentes tribunales.

La propuesta, según fuentes judiciales, tiene escasos visos de prosperar, ya que la estructura del Supremo no está en condiciones de digerir un sumario de 400 tomos. La respuesta ya será competencia del pleno de la sala, una vez que se incorpore al cargo el nuevo presidente.

Trabajo diario

Pero a esta sala en el día a día no la va a faltar trabajo, porque en ella culmina la jurisdicción penal. Es la encargada de resolver definitivamente los recursos de casación y revisión sobre cuestiones criminales, que son el grueso del trabajo de los tribunales de justicia de este país. En esta sala entraron el año pasado 3.983 asuntos nuevos, resolvieron un total de 4.384, dictando 965 sentencias y aún dejaron otros 1.810 por resolver, lo que supone una tasa de las más bajas de las distintas jurisdicciones.

Justicia universal

Entre los temas delicados que se le avecinan a medio plazo están los vinculados con causas relacionadas con la reforma de la justicia penal universal que se tramitan en la Audiencia Nacional. Una vez resueltos los recursos que afectaban a temas de narcotráfico, faltan por llegar los relacionados con causas o delitos de genocidio y lesa humanidad.




Cándido Conde-Pumpido

El más veterano, pero sin opciones



En los siete años en los que se encargó de la Fiscalía General del Estado se ganó con creces la fama de bestia negra de los conservadores, entonces en la oposición y hoy en el Gobierno. A pesar de que su currículo es el que, según algunos, mejor se adapta al perfil del cargo, por antigüedad en la sala y experiencia de gestión, sabe que es el único de los tres que no tiene opciones de resultar elegido.





Miguel Colmenero

El mejor valorado y menos conocido



A pesar de que es el presidente de la Asociación de Fiscales, que acoge al sector conservador de la carrera y que lleva 16 años en el Supremo, donde ejerció primero como fiscal, es el candidato menos conocido de los tres y según distintas fuentes del alto tribunal sería el mejor valorado por sus compañeros de sala. En conferencias que ha impartido, abogó siempre por la tolerancia cero frente a la corrupción.



Publicado o 24/08/2014 en www.lavozdegalicia.es

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