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La toga negra de los jueces: historia de un luto centenario

15 de agosto de 2014

Que las togas de los jueces sean de color negro no es algo casual. Al contrario, el sentido de esta particularidad tan reconocible se remonta cientos de años atrás.


Toga
Tras la muerte de la Reina María II de Inglaterra en 1694, todos los magistrados del país acudieron a su funeral ataviados de negro como muestra de duelo. El periodo de luto duró varios años, y para entonces ya se había extendido el uso del manto negro, pues se consideraba que, indirectamente, infundía un mayor respeto y superioridad. Desde entonces, esta sobria costumbre se expandió por los juzgados de todo el mundo, aunque a lo largo de la historia ha experimentado sutiles variaciones. Puede resultar paradójico que sea Reino Unido el país de donde proceden las togas más coloristas. Dependiendo de la jurisdicción, las togas podían ser rojas, azules, verdes, púrpuras, e incluso rosas.

Pero ¿por qué esta importancia a la puesta en escena judicial? Antiguamente, la Justicia se administraba en nombre del Rey, al que se le confería un origen casi divino. Los jueces, para destacar su vinculación con el monarca, comenzaron a vestir como humildes reyes, adornándose con potentes colores.

Pero este torbellino tan colorista no caló al otro lado del charco. Tras la Guerra de la Independencia en 1775, los primeros jueces estadounidenses comenzaron vistiendo togas negras y rojas, pero finalmente terminaron decantándose por la neutralidad del negro. En Francia, por contra, estaba de moda destacar, y cuanto más pomposas y recargadas fueran las vestiduras, tanto mejor.

Así, relegaron las togas negras a los jueces de menor rango, y reservaron las rojas para los superiores. De hecho, actualmente, los tribunales de casación siguen vistiendo esclavinas de color blanco y cuellos de armiño. En España, Felipe II impuso el color negro para los trajes ceremoniales, una costumbre que todavía se mantiene.


Publicado o 14/08/2014 en www.expansion.com

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