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Los huelguistas de Lugo: “Hemos dado un ejemplo de lucha y resistencia”

8 de agosto de 2014

Los trabajadores comienzan a recoger la basura acumulada tras el acuerdo con la empresa


Los trabajadores celebran el acuerdo con la empresa / eliseo trigo (EFE)
Risas, lágrimas, abrazos y un grito general: “¡Todos somos uno!”. La huelga del servicio de recogida de basuras en Lugo, uno de los conflictos laborales más largos de los últimos años en Galicia, quedó resuelto a las cuatro de la madrugada de ayer, tras una negociación de casi 12 horas de la que salió un acuerdo acogido con alborozo por los 139 trabajadores de la empresa Urbaser, que lo ratificaron en asamblea por unanimidad. La renuncia de la compañía concesionaria del servicio a despedir a los miembros del comité de huelga, además de algunas modestas concesiones salariales y mejoras para los contratos más precarios, fueron suficientes para poner fin a un conflicto que había alterado desde antes del verano la vida cotidiana de Lugo. La alegría se contagió también a vecinos, comerciantes, hosteleros y al alcalde, el socialista Xosé López Orozco, sometido a un fuerte desgaste político desde que comenzó la huelga, el pasado 9 de junio. Los trabajos de recogida de la basura que permanecía amontonada en las calles comenzaron ayer mismo por la tarde.

La tensión acumulada después de tantas semanas y una noche sin dormir se reflejaba en las caras de los miembros del comité de huelga que se presentaron ante la asamblea de trabajadores y luego explicaron el acuerdo ante la prensa. “Hemos dado un ejemplo de lucha y de resistencia, de defender nuestra dignidad como trabajadores”, resumía, entre los asistentes a la asamblea, la secretaria de Servicios Públicos de UGT, Araceli Núñez, que protagonizó uno de los muchos momentos tensos del conflicto tras denunciar que un directivo de Urbaser la había atropellado con su coche cuando integraba un piquete.

La empresa renunció al despido de los 11 miembros del comité de huelga por incumplimiento de los servicios mínimos, uno de los grandes escollos para alcanzar un acuerdo. Los representantes de los trabajadores, en todo caso, han aceptado una sanción de 50 días de suspensión de empleo y sueldo contabilizados desde la fecha de inicio de la huelga. Además, Urbaser, una compañía filial de ACS, también desistió de dejar sin empleo y sueldo durante 60 días a otros 78 trabajadores aduciendo el mismo motivo. Los servicios mínimos fijados por el gobierno municipal han sido uno de los motivos de mayor tensión durante el conflicto. El ejecutivo de Orozco los estableció en varias ocasiones en el 100% hasta que la pasada semana fueron anulados por un juez al considerar que el riesgo sanitario alegado no justificaba esa limitación del derecho a la huelga.

El acuerdo prolonga el convenio colectivo hasta 2017 con tres años más de prórroga y unos incrementos salariales que serán del 60% del IPC —apenas unas décimas, dada la bajísima inflación prevista— en cada ejercicio, además de 100 euros anuales en 2015, otros 150 en 2016 y 200 en 2017. “Pero los salarios no eran el caballo de batalla, sino los temas sociales”, explicó Carmen Antas, de la CIG, quien subrayó que la empresa se ha comprometido a cubrir todas las plazas vacantes y de los turnos de fin de semana. “Los que más tiempo lleven con un contrato precario serán los primeros que pasen a jornada completa”, agregó la sindicalista.

El portavoz de Urbaser en Lugo, Benito García, destacó que los sindicatos también cedieron en sus posiciones y que la propuesta de acuerdo fue presentada por el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Lugo, Luis Álvarez. “No satisface las expectativas de la empresa, pero se asume para poner fin a un conflicto prolongado por una actitud sindical que imposibilitó el acuerdo en un plazo razonable”. “No podemos más que sentirnos satisfechos”, agregó García, “no tanto por la empresa ni siquiera por los trabajadores ni por el Ayuntamiento, sino por la ciudadanía de Lugo a la que le quitamos de encima un peso que deberíamos de habérselo quitado hace muchas semanas”.

También se ha liberado de un gran peso Xosé López Orozco, que pudo presentarse ante la prensa para anunciar el fin de un conflicto que le ha hecho vivir algunos de sus peores días como alcalde. Orozco pidió disculpas a los vecinos y elogió su comportamiento en las últimas semanas. Insistió en que a los ciudadanos se les descontará de sus recibos los servicios que se han dejado de prestar. Aunque algunos habían empezado a recibir facturas con el precio habitual, el alcalde explicó que fue imposible cambiarlas porque ya estaban emitidas, pero que los descuentos se les aplicarán en el recibo del mes de octubre.

“Ha sido una dura lección de la que hemos aprendido y que esperemos que no se repita”, enfatizó Orozco, quien defendió la actuación del gobierno local socialista pese a las fuertes críticas que ha recibido de los trabajadores y al varapalo judicial a los servicios mínimos: “Hay un derecho constitucional a la huelga, pero también un derecho a cumplir aquellas normas que amparan ese derecho a la huelga”. Y cargó contra la oposición del PP, que “una vez más demostró no estar al servicio de la ciudadanía, porque no hicieron más que poner piedras en los engranajes para que el gobierno no hiciera lo que tenía que hacer, con críticas infundadas y maledicencias”.

También vecinos y comerciantes saludaron con alivio el fin del larguísimo conflicto. “Este es uno de los días más alegres de todo el año”, declaró el presidente de la Unión de Asociación de Vecinos de Lugo, Valentín Arias. “Hemos sufrido mucho vecinos, comerciantes y hosteleros. Hemos tenido demasiada presión y esta situación no era soportable ni una semana más”.

“Es la noticia que todos esperábamos”, apuntó el presidente de la Federación Gallega del Comercio, José María Seijas. “Es inconcebible que pasaran tantos días, vamos a pagar las consecuencias. Esto afectó a todo el mundo”, señaló el representante de los comerciantes. Desde la Asociación Provincial de Hostelería, su presidente, Cheché Real, lamentó “el daño a la imagen turística” de la ciudad y anunció que su colectivo se plantea exigir compensaciones: “En caso de que nuestros asociados se sientan afectados por pérdidas importantes, le daremos curso al gabinete jurídico para estudiar una posible demanda, siempre y cuando tenga posibilidad de prosperar, que no sea un brindis al sol”.



Publicado o 07/08/2014 en www.elpais.com

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