O golfiño de Alberto Núñez Feijoo: responsable da folga indefinida

8 de febreiro de 2018


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ALFONSO RUEDA

Cualquiera que quiera asignarse el título de sucesor con posibilidades ciertas de hacer efectiva tal dignidad debe contar a su vez con alguien que aspire a sucederle a él. Y Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta y el cuadro activo del PP con más papeletas para heredar a M. Rajoy cuando el presidente del Gobierno no siga al frente del país, también tiene su propio delfín. Se trata de Alfonso Rueda, vicepresidente autonómico y responsable, sindicatos dixit, de la huelga indefinida en el sector judicial que comenzó este miércoles en toda Galicia. 

Se trata de la primera vez en la historia de España en la que se declara un paro indefinido de los trabajadores de la administración de justicia –en este caso la gallega-, a los que apoyan tácita o explícitamente buena parte de los jueces, abogados, fiscales y secretarios, y con una plataforma sindical única que agrupa tanto a las grandes centrales como a los sindicatos minoritarios y sectoriales. 

Han llegado a la huelga después de varios años reclamando más inversiones en medios y personal para la justicia y, sobre todo, una mejora salarial que les permita recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante los años de recortes en sus nóminas y complementos. Desde hace meses exigen también la dimisión de Rueda, quien además de vicepresidente es también conselleiro de Presidencia, Administracións Públicas y Xustiza.

 Le acusan de haber tensado al límite la situación con una postura negociadora intransigente, engañosa y destinada en ocasiones a desacreditarles ante la opinión pública.

Rueda no aparenta ser capaz de eso. Al contrario, parece un tipo afable y educado, muy al estilo Feijóo, con esa imagen de gestor gris-pero-eficaz que no le impide desenvolverse en las distancias cortas con un notable carisma ni fajarse con comodidad en el combate y en el debate políticos, que suele ganar a menudo. Tras las bambalinas también se ha granjeado esa fama de tipo duro pero resultón que tan bien acompaña a los políticos de éxito. “Si se la haces, te la guardará durante años. Pero nunca perderá la sonrisa ni las buenas maneras, ni siquiera con sus peores enemigos”, asegura un colaborador que trabajó cerca de él en su etapa al frente de la secretaría general del partido en Galicia, que ocupó entre el 2009 y el 2016. En esos años, Rueda fue en buena parte el responsable de ir recortando todos los flecos internos que había dejado la sucesión de Fraga, de jubilar sin titubeos pero sin apenas contestación interna a algunos viejos elefantes, y de convertir al PPdeG en lo que es hoy: un partido unido que atraviesa elecciones como una apisonadora al servicio de Feijóo, su líder indiscutible. En ese tiempo la situación de la justicia en Galicia se ha vuelto indigna para un país democrático

Rueda lleva siendo conselleiro de Xustiza desde el año 2009. Y los sindicatos aseguran que en ese tiempo la situación de la justicia en Galicia se ha vuelto indigna para un país democrático, con retrasos injustificables, condiciones tercermundistas y una alarmante escasez de personal y de medios a la que la Xunta lleva todos esos años sin prestar atención. Sirva como ejemplo que, según asegura a la plataforma convocante de la huelga sin que los servicios de prensa de Feijóo lo hayan desmentido, algunos juzgados de localidades del interior de la comunidad tendrían que contar con más funcionarios de los que tienen sólo para poder cumplir con los servicios mínimos decretados por la consellería de Rueda.

Las asociaciones de jueces y los colegios de abogados calculan que el paro indefinido obligará a suspender entre 500 y 600 juicios diarios y miles de trámites judiciales en toda la comunidad, lo que, dada la situación supone un peligro inminente de colapso. Porque, tal y como advirtió este miércoles en una entrevista de radio el presidente del Consello Galego da Avogacía, Félix Mondelo, las agendas están “tan apretadas” que todas las vistas que sean suspendidas estos días tendrán que ser aplazadas hasta el año que viene. Según el Consejo General del Poder Judicial, Galicia está entre las cuatro comunidades españolas con mayor saturación de los juzgados. Uno de cada tres padecen una sobrecarga de trabajo superior al 50%.

Además de la resolución de esos problemas, los trabajadores reclaman subidas salariales de más del 12% para recuperar la capacidad perdida desde el 2009, y consideran “indignante” que la Xunta sólo ofrezca subidas lineales de entre 55 y 75 euros mensuales que se aplicarían progresivamente y durante cuatro años desde el 2019. También critican que la Xunta no haya ofrecido respuesta a su exigencia de que se eliminen los descuentos por baja médica, que en algunos casos llegan al 50% del salario-día en los tres primeros días de inactividad, más allá de la creación de un grupo de trabajo que estudie el asunto. Y que no haya respondido a la petición de que se les devuelvan las partidas cercenadas en los años de crisis.

La Xunta responde que está dispuesta a seguir dialogando y que son los representantes de los trabajadores los que se han levantado de la mesa. Y éstos contraatacan diciendo que lo han hecho por la estrategia obstaculizadora de Rueda, de quien lamentan que se haya tomado la negociación con una actitud “de niño pequeño”. Según los sindicatos, en la primera jornada de huelga los paros han tenido un seguimiento de casi el 90%. En Pontevedra, la ciudad natal de Rueda y también la del presidente del Gobierno, ha superado el 95%. El vicepresidente de la Xunta suele pasearse por ella atendiendo cordialmente a los votantes del PP que se acercan a saludarle, y que dan por hecho que será el sucesor de Feijóo. Aunque ojo, que a él, de momento, no le ha salido un delfín propio.

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